Existen múltiples causas por la cual una cadera debe ser sustituida por una prótesis. La más común es la artrosis, que es una degeneración del cartílago que cubre la articulación, lo que provoca dolor y limitación funcional. La artrosis puede no tener una causa específica (idiopática); o ser secundaria a ciertas patologías como artritis reumatoidea, necrosis avascular, displasia de cadera, etc. Al sustituir la articulación dañada por una prótesis, se recupera la funcionalidad de la articulación y lo más importante el alivio completo del dolor.

Terminada la cirugía el paciente pasa a sala de recuperación para su monitorización continua, en la que permanece por el lapso de +/- 2 horas, luego pasa a su habitación, comienza la rehabilitación al segundo día con escuela de marcha y permanecerá hospitalizado por 4 a 5 días.
La sustitución de la articulación de la rodilla por una prótesis está indicada cuando el grado de deterioro de la articulación y el dolor que produce impiden que el paciente camine, hasta llegar a ser incapacitante.
La causa más frecuente de lesiones articulares es la osteoartritis, enfermedad que produce inflamación y deteriora progresivamente la superficie articular. También las lesiones repetidas en la articulación como en deportistas de élite o determinadas actividades laborales que suponen traumatismos repetidos en una articulación con daño en las estructuras intraarticulares como lesión de ligamento cruzado anterior, ligamento cruzado posterior, meniscos, lesiones osteocondrales, que a la larga llevan a la degeneración de la articulación.
Otras enfermedades como la artritis reumatoidea, la osteonecrosis, fracturas mal consolidadas, mal alineamiento de la rodilla, etc también pueden llevar a la osteoartritis. La inflamación de la articulación, así como el roce de las superficies articulares alteradas por el desgaste del cartílago articular, son muy dolorosas e impiden los movimientos.
El tratamiento con antiinflamatorios, fisioterapia, infiltraciones en fases de dolor agudo, así como mantener un peso corporal adecuado, son las medidas terapéuticas que se utilizan antes de recurrir a la cirugía. Cuando las lesiones articulares son importantes y el dolor incapacita para la actividad cotidiana, puede estar indicado el recambio articular y la colocación de una prótesis.

La cirugía de prótesis de rodilla, en el momento actual, presenta un alto nivel de seguridad. Para reducir al máximo las complicaciones debidas a la anestesia, el paciente es consultado por el equipo de anestesia, y se le realizan las pruebas médicas, radiografía de tórax y electrocardiograma necesarios. Es muy importante informar al equipo médico de las alergias padecidas, así como de todos los tratamientos médicos que está tomando.
La intervención quirúrgica se realiza mediante anestesia general o epidural, realizando una incisión en la rodilla para cortar y extraer parcialmente los huesos (fémur y tibia) en la zona próxima a la rodilla, y sustituyéndolos por la prótesis.
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